¿Qué está pasando en Grecia en estos momentos?
Este país del sureste de Europa, con casi 11 millones de habitantes y una cifra de desempleo de más del 25 %, se encuentra al borde de la quiebra y, en consecuencia, de su salida del euro.
Las negociaciones entre Europa y Grecia, que ya anunció que no pagará una deuda al FMI (Fondo Monetario Internacional) por 1.600 millones de euros, prosiguen.
¿Por qué está al borde de la quiebra?
Hace cinco años, cuando aún se sentían las fuertes réplicas de la crisis económica mundial de 2008, Grecia admitió que sus finanzas no eran tan robustas como lo venían proclamando sus distintos gobiernos.
De hecho, la situación era tan crítica, que el entonces primer ministro socialdemócrata George A. Papandreou aceptó un rescate de 110.000 millones de euros a cambio de aplicar unas políticas severas de austeridad.
Un año después, y ya que la situación que no mejoraba, se aceptó un segundo salvavidas por 130.000 millones de euros, pero con condiciones aún más estrictas. Este fue aprobado de forma unánime por los partidos griegos en 2012.
A principios de este año, una ciudadanía inconforme que veía que los asfixiantes ajustes no estaban sirviendo para sacarla adelante y, al contrario, la estaba empobreciendo votó por el partido de izquierda Syriza, que prometió acabar con las medidas austeridad y hacerle frente a la ‘troika’.
En un choque de trenes que se veía venir, ni el uno ni el otro han cedido en sus posiciones. Syryza se ha negado a ejecutar las políticas de austeridad y el triunvirato a aflojarles a los griegos el cinturón. Y en tanto, el uno le ha echado la culpa al otro.
| Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia |
Hasta tal punto se tensó la cuerda que, el viernes pasado, el primer ministro Alexis Tsipras anunció un referendum para el 5 de julio en el que los griegos decidirán si acatan las nuevas exigencias de la ‘troika’ para evitar la bancarrota y aceptan un nuevo paquete de la Unión Europea y el FMI o no.
Con referendum en mano, que ha puesto en aprietos a la Unión Europea, en caso de que se vote masivamente por el no, Tsipras le pidió este martes a la zona euro un balón de oxígeno: solicitando otro paquete de ayuda y comprar tiempo para renegociar la deuda. Habrá reunión esta tarde, pero no parece que nadie vaya a dar su brazo a torcer.
El domingo, el Gobierno griego decretó el cierre esta semana de los bancos ─solo reabrieron, ayer jueves para pagar a los pensionados─ y suspendió las operaciones de la bolsa local para evitar una fuga de capitales. Asimismo, limitó a 60 euros diarios la retirada de dinero en los cajeros.
¿Qué hay en juego?
Lo que está en juego es la permanencia de Grecia entre los 19 países de la zona euro. Su posible salida tiene al mundo en vilo, ya que las consecuencias si sucediera, aunque se haya dicho que no hay riesgos graves para la economía mundial, son imprevisibles.
La negación del pago por parte de Grecia dejaría al Banco Central Europeo con un gigantesco agujero que tendrían que tapar el resto de los países de la zona euro y ello podría desencadenar el temido efecto dominó.
A su vez, también está en juego el futuro de Tsipras y Syriza al frente del Gobierno griego. En su más reciente declaración televisiva (hoy, en el telenoticias), Tsipras ha insinuado que si gana el sí en el referendo del domingo podría dimitir. De ganar el no, Tsipras espera un respaldo del 60 % o 70 % de la población para tener más peso en la mesa de negociación europea.
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