El cuadro en cuestión es el óleo “Pollice Verso” (1872) del pintor francés Jean-Léon Gérôme. Antes de nada me gustaría reconocer que es un cuadro espectacular pero del que se hizo una interpretación errónea.
Representa la escena de un anfiteatro en el que un gladiador espera
la decisión del emperador: muerte o vida del gladiador caído. El pueblo,
sediento de sangre, saca el puño y extiende el dedo pulgar –pollice verso,
pulgar girado-. La interpretación que se hizo del cuadro es que este
gesto significaba muerte. Esta errónea interpretación ha servido
para que en las “películas o series de Roma” el gesto del pulgar hacia
abajo signifique “muerte”. Incluso Ridley Scott reconoció que tuvo en
mente este cuadro cuando dirigió Gladiator…
La realidad es bien distinta: el gesto que significaba muerte era con el pulgar hacia arriba, a modo de espada desenvainada, y los gestos que significan vida eran con el pulgar hacia abajo (a modo de espada envainada) o con el puño cerrado y el pulgar oculto (pollice compresso favor iudicabatur, el perdón se indica con el pulgar comprimido). El gladiador caído pedía clemencia extendiendo dos dedos (como se representa en el cuadro)
Y dejando a un lado al emperador y los gladiadores, ¿por qué ha llegado hasta nuestros días el pulgar hacia arriba como signo de aprobación?
Sería el cristianismo el que le daría la vuelta a la tortilla: el pulgar hacia arriba señalando el cielo indicaba el bien o la salvación y el pulgar hacia abajo, señalando el infierno, mostraba el mal o la muerte.
Y dejando a un lado al emperador y los gladiadores, ¿por qué ha llegado hasta nuestros días el pulgar hacia arriba como signo de aprobación?
Sería el cristianismo el que le daría la vuelta a la tortilla: el pulgar hacia arriba señalando el cielo indicaba el bien o la salvación y el pulgar hacia abajo, señalando el infierno, mostraba el mal o la muerte.
Fuente: Historias de la historia
