Un hallazgo arqueológico tras otro, una capilla olvidada durante décadas y una insólita talla embellecida con pan de oro que representa elarca de la Alianza y cuyo rastro se perdió hace cien años… La basílica de Sant Just y de Sant Pastor pide a gritos un Ildefonso Falcones que desentrañe los misterios de esta iglesia, una de las más antiguas e importantes de Barcelona, y los convierta en otro éxito de ventas. Materia prima novelesca e histórica no faltará.
Pocos rincones de Ciutat Vella atesoran tantos vestigios del pasado y tantas maravillas en tan pocos metros cuadrados. Una de las últimas sorpresas, por ahora, ha sido el hallazgo de una espectacular pieza de madera con inscripciones en hebreo, jeroglíficos y bajorrelieves de clara inspiración egipcia, entre otros exóticos ornamentos orientalistas.
Un erudito capaz de tararear con notable acierto estrofas en alemán de El Mesías de Händel o de traducir directamente del hebreo. “Yo soy el Señor, vuestro Dios, que os sacó de la tierra de Egipto”, dice mientras comienza a leer una de dos las leyendas de la talla. En la otra aparecen los Diez Mandamientos, también en hebreo, tal como se recogieron en el Libro del éxodo. La obra, con un grosor de 30 centímetros, mide casi 1,70 metros de alto y 2,89 de ancho; 3,17, si también se incluyen los extremos de la barra que cargaban a hombros los levitas, los hijos de Leví, miembros de una de las doce tribus de Israel y los encargados de transportar el arca en la travesía por el desierto.

