El Estado Islámico
sufre filtraciones de calado. O, al menos, eso sugiere una
controvertida lista de nombres, que acaba de salir a la luz a través de
varios medios internacionales, y que pormenoriza la identidad de miles de presuntos adeptos a esta organización apocalíptica.
Según una fuente en Turquía, que pretendió vender hace dos semanas a EL
MUNDO una lista de nombres de miembros del grupo yihadista, en ésta hay
al menos siete españoles.
Es una colección de fichas, con el
emblema del Estado Islámico en el membrete, y que piden responder a 23
preguntas. Empiezan con cuestiones mundanas, como nombre, procedencia y
forma en que el solicitante llegó a los terrenos del 'califato',
extendidos por el centro y este de Siria y el corazón de Irak. Luego
pasa a otras más truculentas, como si el recién llegado quiere combatir o morir como atacante suicida.
A principios de esta semana varios medios alemanes aseguraron haber tenido acceso a una lista de miles
de nombres del Estado Islámico (conocido por sus siglas en inglés IS)
que, se cree, estaba en manos del gobierno teutón. La cadena británica
Sky News también anunció esta semana la obtención de una lista de 22.000
nombres de extranjeros, de 51 países distintos incluidos británicos y
estadounidenses, de manos de una fuente en Turquía.
El origen de la filtración, según han publicado varios medios, es un ex miliciano del llamado Ejército Libre de Siria,
que luego se pasó al IS para acabar desilusionándose y desertando.
Antes, había conseguido introducir en una tarjeta de memoria la
controvertida lista, substraída de la policía de seguridad interna de
los yihadistas. Ante el relato, existe una división de opiniones sobre
la autenticidad de la filtración.
Se destacan detalles
inconsistentes en las fichas, como la aparición de un logotipo del IS
desconocido o el uso del término "muerte" y no "martirio", habitual en
la jerga yihadista. "Cuando hemos visto inconsistencias como esta en el pasado se ha tratado de manipulaciones muy bien trabajadas",
destaca el analista en terrorismo de la Universidad de Georgia State
Charle Winter. Aymen Jawad Tamimi, experto en análisis de documentación
del IS, también mantiene sus dudas.
Aun así, el ministro del
Interior alemán, Thomas de Maizière, ha dicho que los documentos son
reales y que van a facilitar "investigaciones más claras y rápidas y
penas de cárcel estrictas", para quienes vuelvan de Siria o Irak. Según
de Maizière, los materiales ayudan a clarificar "las estructuras
subyacentes de esta organización terrorista". Washington no dio por
buena la lista, pero un oficial de EEUU dijo que "sería fantástico si
son reales" los registros.
De acuerdo con 'The Guardian', algunos británicos identificados en los documentos habían sido dados públicamente por muertos.
También hay controversia sobre el número de nombres fichados. El
periódico opositor sirio 'Zaman al Wasl', quien primero mostró la lista,
decía tener 22.000 nombres pero, debido a las repeticiones de fichas,
sólo se puede identificar a 1.700 personas distintas.
La
filtración, si acaba siendo auténtica, supondrá un regalo para los
servicios secretos y un nuevo 'crack' en la estructura del Estado
Islámico, cuya ala militar ha sufrido recientemente un duro varapalo. El
pasado febrero, un grupo de operaciones especiales de EEUU capturó en
Irak a Abu Davud, responsable de armas químicas del IS. Gracias a la información obtenida, la Casa Blanca anunció hoy el bombardeo de instalaciones de producción de armas químicas
