El selfie de un joven de 24 años provocó la caída y la posterior destrucción de una valiosa estatua que representaba al rey portugués Sebastián I y que se erguía en el frontal de la estación de Rossio, en Lisboa.
La pieza, situada a poca distancia del suelo, cedió por las maniobras del joven y se despedazó en la acera.
El hombre, sin embargo, fue inmediatamente identificado por dos
agentes de la Policía, que estaban cerca en el momento de los hechos.
La Fiscalía portuguesa ya fue notificada y en las próximas semanas se sabrá si el joven será o no procesado,
pues la estatua integraba un edificio clasificado como patrimonio
nacional (la estación de Rossio es una obra cumbre del estilo
«Manuelino».
La estatua despedazada era la original
y representaba al rey portugués Sebastián I (Sebastiao I), cuya
misteriosa muerte en una batalla en Marruecos en 1578 dio pie al
nacimiento del «Sebastianismo».
Según esta popular corriente mística, el monarca iba a regresar a Portugal para restablecer el imperio portugués, en la época bajo el dominio de España (1580-1640).
«El Sebastianismo» ha sido recurrente en la traducción literaria lusa
y lo han abordado desde el padre jesuita António Vieira (1608-1697),
hasta Fernando Pessoa (1888-1936).

